Investigación sobre enfermedad en manzanos causada por hongos es clave para los productores chilenos

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Investigación sobre enfermedad en manzanos causada por hongos es clave para los productores chilenos

–          Estudio desarrollado por académico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Talca – en el marco de un proyecto Fondecyt- determinó que hasta un 40% de los huertos comerciales analizados en el Maule, O´Higgins y La Araucanía presentaban hongos de la familia Botryosphaeriaceae.

Alrededor de un 35% de los huertos de manzanos en Estados Unidos y Sudáfrica han sido afectados por hongos de la familia Botryosphaeriaceae, una problemática de la que Chile no está alejada y que provoca la pudrición del tronco, las ramas y los frutos de dichos árboles frutales.

Gonzalo Díaz, académico de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Talca (UTalca), ha investigado la enfermedad causada por este agente patógeno a través de un proyecto Fondecyt. Los resultados fueron expuestos en el webinar sobre las enfermedades del manzano, un evento organizado por el Centro de Pomáceas de la casa de estudios maulina.

Si bien la cancrosis o muerte regresiva de dichos árboles tiene algunos antecedentes en el mundo científico, cuyos primeros estudios se remontan a 1984, “hay nuevas variedades de manzano y, además, se ha observado prevalencia en otras frutales como vides, arándanos, kiwis y paltos”, de allí la importancia de investigar al respecto.

Durante dos años, el académico y su equipo recolectaron 150 muestras de brazos de manzanos de las variedades Cripps Pink, Fuji, Granny Smith y Gala, las cuales se incubaron por siete días. El objetivo era identificar la prevalencia de distintos hongos de la familia Botryosphaeriaceae, los agentes causales, sintomatología y periodos de mayor susceptibilidad. “Identificamos una prevalencia del ocho al 40 por ciento en 15 huertos comerciales en campos del Maule, principalmente, de O´Higgins y La Araucanía”, explicó Díaz.

Además, se pudieron identificar y aislar 105 muestras con presencia de Diplodia seriata, 28 con Neofusicoccum arbuti y cinco con Lasiodiplodia theobromae que, si bien es más común en zonas tropicales, tiene presencia en la zona estudiada.

A nivel de laboratorio pudieron observar que en las ramillas del manzano “se van desarrollando picnidios y es lo que se describe como cancro áspero”. Es decir, el tronco de la planta se llena de pequeños bultos que, en definitiva, son las estructuras reproductivas del hongo.

“Estadísticamente hay una clara diferencia entre la Neofusicoccum arbuti y las otras especies, siendo esta mucho más agresiva que las demás. Estadísticamente también demostramos que el cultivar Fuji es el que mayor susceptibilidad demuestra, a diferencia del Cripps Pink”, indicó Gonzalo Díaz.

El académico añadió que “a nivel de campo, las lesiones necróticas en las ramillas de las especies Gala y Funji se manifiestan a los siete meses y la Neofusicoccum arbuti sigue siendo la más agresiva de todas”.

Pero, además, los frutos también resultaron afectados. “Lo interesante es que hay una mayor cantidad de lesiones en el cultivar Fuji, lo cual nos ratifica lo visto en las ramillas. En Fuji, por alguna razón, es más susceptible y ello es interesante de estudiarlo”, aseguró el investigador, quien también advirtió que “si bien, la theobromae (Lasiodiplodia theobromae) no causa daños tan agresivos en la ramilla, en los frutos se destaca por causar una gran lesión”.

ASPECTOS EPIDEMIOLÓGICOS

Para poder hacer un control adecuado de estos patógenos, es necesario conocer la epidemiología. Díaz explicó que “el ciclo inicia con la planta enferma, vamos a tener estructuras enfermas y muchas veces van a observarse estructuras reproductivas del hongo que también están presentes en los residuos de poda. Con la lluvia se van a hidratar y descargar esporas en otoño-inverno y se diseminarán por el viento a las heridas de poda y es entonces cuando se inicia una nueva infección en las ramillas que no se protegieron”.

El académico advirtió que “la infección se va desarrollando y con los años va a generar un cancro que puede afectar todo el tronco. Lo que se debe de eliminar es la fuente de inoculación y proteger las heridas de poda”. De hecho, en un 24% de los residuos encontrados en los cultivos estudiados, eran positivos para Diplodia seriata.

En el marco de la investigación financiada por Fondecyt, determinaron que “el peak de esporas fue detectado desde mayo a octubre y se concentra entre junio y agosto”, lo cual coincide justamente con los meses de poda.

“Muestra que se necesita planificar la poda y estar viendo las predicciones meteorológicas que son fundamentales para planificar adecuadamente”, recalcó.

El estudio, publicado en Plant Disease Journal de la American Phytopathological Society, también estableció que durante los primeros 15 de días postpoda, las heridas de la planta son especialmente susceptibles al hongo y que los fungicidas del grupo bencinidazol resultaron ser más efectivos en el control, un dato valioso para los productores.